๐ท️ ๐ฌ๐ ๐บ๐๐๐๐ ๐ ๐ซ๐๐ ๐ต๐๐๐๐๐๐๐ ๐ท️
Siempre es el mismo ritual. Cierras las pestaรฑas del navegador, dejando que el zumbido del ordenador muera en el silencio del salรณn. Apagas la luz y, antes de retirarte, te detienes frente a la ventana. El bloque de enfrente es un panal de vidas ajenas, una cuadrรญcula de ventanas iluminadas donde cada uno lidia con sus propios fantasmas, con sus rutinas y derrotas que nadie mรกs ve. Te fijas en la ventana del cuarto piso. Siempre estรก igual: una luz frรญa, blanca y quirรบrgica que recorta la silueta de alguien que parece leer o escribir frente a su escritorio. Nunca se levanta, nunca estira la espalda, nunca se asoma a ver las estrellas. Te reconforta pensar que es otro nรกufrago del insomnio, otra alma trasnochadora que, como tรบ, prefiere la noche porque es el รบnico momento en que el mundo se calla. Esa constancia te da seguridad, una ilusiรณn de normalidad que lentamente se te escapa. Hoy, por pura curiosidad, decides romper la cuarta pared de cristal. Sacas el mรณvil y haces parpadear l...