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La vida moderna nos ha acostumbrado a la inmediatez, a la anticipaciรณn de nuestras necesidades. Creemos que controlamos la informaciรณn, que la elegimos. Pero ¿quรฉ pasarรญa si la informaciรณn, o peor aรบn, el destino, nos eligiera a nosotros, llegara sin ser solicitada, en una caja de cartรณn con el logo de una empresa anรณnima? Esa fue la pregunta que me asaltรณ cuando llegรณ el primer paquete de "Destino Express". No lo pedรญ. Nadie lo hace. Simplemente, un dรญa apareciรณ. Una pequeรฑa caja marrรณn en el felpudo. Dentro, una baterรญa externa para el mรณvil. Curiosamente, la baterรญa de mi telรฉfono se habรญa agotado por completo esa misma maรฑana, en un momento crucial de una llamada de trabajo. Una coincidencia, pensรฉ. Una campaรฑa de marketing de esas que te rastrean el uso del GPS y las bรบsquedas. Inofensivo. รtil, incluso. El segundo paquete llegรณ tres dรญas despuรฉs. Contenรญa un par de zapatillas de deporte, de mi talla exacta, y una nota que decรญa: "Para tu carrera de maรฑana". Me...