饢 饾懝饾拞饾拠饾拲饾拞饾拫饾拹 饾懛饾挀饾拹饾拤饾拪饾拑饾拪饾拝饾拹 饢

 

Siempre pens茅 que mi casa estaba vac铆a.
Me dec铆a a m铆 misma que los ruidos eran el viento, la madera que se dilataba, mi imaginaci贸n cansada.
Hasta que empec茅 a notar los detalles.

Peque帽os al principio: un libro ca铆do que nunca hab铆a movido, una silla ligeramente girada, pasos que se escuchaban en la noche y que no correspond铆an a nada humano.
Luego fueron m谩s claros: susurros que se apagaban al girar, sombras que no coincid铆an con nada que yo conociera, un fr铆o que no se explicaba por la ventana abierta ni por la calefacci贸n.

Una tarde, frente al espejo del pasillo, vi algo que me hel贸 la sangre:
mi reflejo sonre铆a sin que yo lo hiciera,
sus ojos brillando con un fuego que no era m铆o.
Sent铆 c贸mo la presi贸n en mi pecho se volv铆a insoportable,
como si una mano invisible apretara mi coraz贸n mientras mi propia imagen me observaba desde el otro lado del vidrio.

Desde entonces, cada vez que paso frente a cualquier cristal, siento que me observa, que aprende mis movimientos, mis secretos, mi miedo.
Cada reflejo se ha vuelto un enemigo silencioso.
Las luces de la casa tiemblan al ritmo de sus risas contenidas, y el eco de mi propia respiraci贸n me parece ajeno, como si alguien m谩s estuviera usando mi cuerpo para sobrevivir.

Intent茅 huir. Mudanzas. Ventanas cerradas. Luces encendidas toda la noche.
Nada sirve.
La sombra creci贸 conmigo, se col贸 en mi rutina, en cada silencio, en cada esquina.
Escucho pasos en habitaciones vac铆as.
Siento miradas detr谩s de puertas cerradas.
Incluso el aire se ha vuelto pesado, denso, cargado de algo que no s茅 nombrar.

Una noche decid铆 enfrentarla. Me plant茅 frente al espejo m谩s grande de la casa, aquel que cubr铆a casi toda la pared del sal贸n.
—¿Qui茅n eres? —susurr茅, la voz temblando.
Mi reflejo no respondi贸.
Pero la sonrisa se ensanch贸, y sus ojos brillaron con una inteligencia cruel, consciente de cada miedo m铆o, de cada secreto que cre铆a oculto.

Empec茅 a notar cosas que antes pasaban desapercibidas:
el polvo que se mov铆a sin viento,
el leve roce en la nuca cuando estaba sola,
el sonido de u帽as sobre el suelo de madera en el silencio de la madrugada.

Dormir se volvi贸 imposible.
Cada sombra parec铆a palpitar, acercarse, tantear mis l铆mites.
Incluso el tiempo parece estirarse en mi casa: los relojes se detienen, los segundos se alargan como si la sombra quisiera jugar conmigo, probar mi cordura.

Mis amigos intentan hablarme, pero ya no puedo confiar ni en sus voces.
A veces escucho mi nombre, susurrado desde detr谩s de las paredes, como si la sombra hubiera aprendido a imitarlo, a deformarlo, a usarlo para atraerme.
Y cuando giro, no hay nadie.
Nunca hay nadie.

Ahora escribo esto con las luces apagadas, solo la pantalla iluminando mi rostro.
Mis dedos tiemblan, no por cansancio, sino porque s茅 que ya no estoy sola dentro de mi propia cabeza.
Porque el reflejo en cada cristal me sigue, me estudia, y aprende.
Y s茅 que pronto, cuando me descuide un instante… me atrapar谩.

El espejo me devuelve su sonrisa otra vez.
Y esta vez estoy segura:
ya no puedo escapar de lo que soy…
ni de lo que me mira desde el otro lado del vidrio.
Ni siquiera en la luz del d铆a estoy segura.

El miedo se ha vuelto mi sombra permanente.
No hay rinc贸n donde esconderme, no hay noche que calme mi coraz贸n.
Solo queda esperar… y mirar, porque mirar significa reconocer que esa cosa existe, y mientras exista, seguir谩 creciendo.



饢 饾懝饾拞饾拠饾拲饾拞饾拫饾拹 饾懛饾挀饾拹饾拤饾拪饾拑饾拪饾拝饾拹 2 饢


Desde aquella noche, nada volvi贸 a ser normal.
La casa parec铆a respirar.
No era el viento ni la madera que se dilata, era algo m谩s: un latido que se mov铆a bajo los pisos, que vibraba en las paredes, que olfateaba cada uno de mis pasos.

El espejo del pasillo ya no solo me reflejaba.
A veces mostraba cosas que no estaban frente a m铆: un rostro que se asomaba detr谩s, un brazo que rozaba la pared, un par de ojos que brillaban demasiado.
Cada vez que pasaba, sent铆a un calor h煤medo subir por la espalda, un roce invisible que me hac铆a temblar.

Una madrugada, decid铆 enfrentarla de nuevo.
Encend铆 todas las luces, cada bombilla de la casa, esperando que la claridad la debilitara.
Pero incluso bajo la luz m谩s intensa, las sombras se doblaban donde no deb铆a haber nada.
Y la vi: en el reflejo del espejo del sal贸n, un segundo antes de que yo apareciera all铆, ya estaba su figura.
No era un simple reflejo de m铆, sino algo distorsionado, con los ojos demasiado grandes, la sonrisa demasiado ancha, los dedos largos, afilados, esperando.

Intent茅 correr, pero la casa hab铆a cambiado.
El pasillo se alargaba m谩s de lo que recordaba, la puerta de la cocina estaba donde antes no exist铆a, y el aire ol铆a a humedad y hierro.
Cada sombra que se mov铆a a mis costados parec铆a una mano invisible buscando atraparme, rozando mi brazo, mi cuello, mis tobillos.
Mi coraz贸n lat铆a a mil, pero sab铆a que cualquier ruido era una invitaci贸n.

Me refugi茅 en mi dormitorio y cerr茅 la puerta, pero al mirar hacia el espejo que colgaba frente a la cama, lo vi otra vez.
No hab铆a espejo all铆 antes.
Era 茅l, o ella, o lo que fuese…
su sonrisa se ampli贸 cuando me observ贸 paralizada, como si disfrutara de cada segundo de mi miedo.

El miedo se volvi贸 f铆sico.
Sent铆 dedos invisibles rozar mi nuca, un peso sobre el pecho, susurros que me llamaban por mi nombre con voces que no exist铆an.
Intent茅 tapar el espejo con s谩banas, con cartones, con lo que encontr茅, pero nada funcion贸.
Siempre encontraba un hueco, una rendija por donde mirarme.
Siempre aprend铆a de mis movimientos, de mis h谩bitos, de mi miedo.

Dormir se volvi贸 imposible.
Cada vez que cerraba los ojos, sent铆a que su reflejo me aguardaba, acechando en la penumbra de la habitaci贸n,
observando c贸mo respiraba, c贸mo me mov铆a, c贸mo intentaba no pensar en 茅l.
Era una presencia constante, un par谩sito que se alimentaba de mi ansiedad.

Una noche, mientras escrib铆a con la luz de una vela, not茅 que la sombra se mov铆a fuera del reflejo.
La vi en el suelo, detr谩s de la mesa, desplaz谩ndose sin tocarla, silenciosa, paciente.
Un roce fr铆o me recorri贸 la pierna y me lanc茅 hacia la puerta.
Al abrirla… nada.
Solo el pasillo, largo, vac铆o, respirando conmigo.
Pero sab铆a que all铆 estaba. Siempre all铆.

Ahora la casa entera se volvi贸 un laberinto.
Cada esquina, cada espejo, cada ventana es un potencial ojo que me observa.
S茅 que est谩 aprendiendo, que cada miedo m铆o la hace m谩s fuerte, m谩s audaz, m谩s presente.
Y mientras escribo esto, siento que mis dedos tiemblan… porque s茅 que pronto, no solo me ver谩: vendr谩 por m铆.

Aviso final: apaga la luz si quieres… pero recuerda que lo que se refleja en tu espejo aprende, espera y acecha.
Y mientras t煤 creas que est谩s sola, tu reflejo ya se mueve en tu mundo, y un d铆a, la frontera entre el cristal y la carne desaparecer谩.




Comentarios

Entradas populares de este blog

饾棧饾枟饾枈饾枠饾枈饾枔饾枡饾枂饾枅饾枎饾枖́饾枔

饢 饾懞饾拞饾挃饾拪饾拹́饾拸 饾應饾拞饾挀饾挀饾拏饾拝饾拏 饢