🕷️𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒎𝒂🕷️

 

Apagué la luz y el cuarto quedó sumido en sombras profundas, esas sombras que no se mueven… pero respiran.
Me acomodé en la cama intentando convencerme de que era una noche cualquiera,
que el cansancio acabaría por devorar mis pensamientos.
Pero antes siquiera de cerrar los ojos, una sensación helada se deslizó por mi espalda,
como si unos dedos invisibles hubieran hecho un recorrido lento y calculado desde mi nuca hasta la base de la columna.

El silencio del cuarto no era un silencio normal.
No era paz, ni calma, ni descanso.
Era un silencio espeso, incómodo, casi rencoroso.
Un silencio que parecía observarme.
Contener la respiración.
Esperar.

Entonces lo escuché.
Un sonido tan suave que casi podría haberlo ignorado… si no hubiese sido justo donde no debía:
bajo la cama.

Un leve raspado.
Luego otro.
Como uñas arrastrándose sobre madera.
Lentas.
Deliberadas.
Casi… disfrutándolo.

Me incorporé apenas, sin querer moverme demasiado,
como si algo en mí supiera que cualquier gesto brusco
sería una invitación.
Miré la puerta. Cerrada.
Miré la ventana. Igualmente cerrada.
Miré el armario. Silencioso.

Y sin embargo…
el raspado volvió a sonar, un poco más fuerte, un poco más cerca.

Mis pies retrocedieron instintivamente hasta tocar la pared,
buscando un refugio imposible.
El corazón me golpeaba el pecho como si quisiera huir solo,
dejándome allí, abandonada al miedo.

Contra todo sentido común,
mis ojos bajaron, muy despacio, hacia el hueco oscuro bajo la cama.

Primero no vi nada.
Solo negrura.
Negrura y polvo.

Pero entonces, entre la oscuridad inmóvil,
apareció un contorno.
Una silueta que no debería existir,
como si la sombra hubiera decidido tomar forma.

No se movía.
No respiraba.
Pero su presencia llenó la habitación al instante,
un peso invisible que aplastaba el aire.

Sentí su mirada antes de verla.
Una mirada fría, inteligente,
que recorría cada centímetro de mi piel expuesta,
como si estuviera eligiendo por dónde empezar.

El roce de uñas volvió a sonar,
esta vez mucho más cerca de mi cabeza.

Mi garganta se cerró.
Mi respiración se volvió torpe,
demasiado ruidosa en aquel silencio que no quería ser roto.
Cada exhalación mía parecía alertarla,
como si mi miedo fuese una melodía que la llamaba.

Y entonces lo oí.
Un susurro tan bajo que apenas parecía humano:

—Te estaba esperando…

Mi cuerpo se paralizó.
No pude mover un dedo,
ni siquiera pestañear sin sentir que algo, en la oscuridad,
se acercaba un poco más con cada latido mío.

Las sombras comenzaron a cambiar de forma,
como si hubiera más de una cosa allí abajo,
como si se estuvieran reacomodando,
preparándose.

Cerré los ojos solo un instante.
Uno.
Y al abrirlos…
la figura ya no estaba donde la había visto.

El espacio bajo la cama parecía vacío.
Demasiado vacío.
Demasiado silencioso.

Pero entonces lo sentí.
Un toque.
Frío, húmedo, alargado.
Rozando mi tobillo con una lentitud tan retorcida
que casi parecía una caricia.

Tragué saliva.
No pude gritar.
No pude moverme.
Solo mirar fijamente la oscuridad que comenzaba a trepar por el colchón
como si tuviera vida propia.

Porque aquello que estaba bajo mi cama
no quería esconderse.
Quería que supiera que estaba allí.
Que siempre había estado allí.
Esperando el momento exacto en el que yo,
tan inocente,
apagase la luz.

Y ahora que lo sabía…
no tenía intención de irse.

Aviso final:
Apaga la luz…
y mira bajo tu cama.
Si ves algo moverse, no parpadees.
Si no ves nada…
es peor.



🕷️ 𝑳𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒎𝒊𝒓𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒅𝒆 𝒂𝒃𝒂𝒋𝒐 🕷️


Yo no duermo.
No sueño.
No parpadeo.

Mientras tú cierras los ojos creyendo que el mundo desaparece,
yo permanezco aquí,
bajo tu cama,
en el hueco donde guardas lo que no quieres recordar.

Te observo desde siempre.
Desde antes incluso de que este cuarto fuese tuyo.
Tu olor, tu ritmo, tu respiración…
los conozco mejor que tú.

Siempre espero a que apagues la luz.
No por necesidad.
Por placer.

La oscuridad es mi hogar,
pero tu miedo…
tu miedo es mi alimento.

Hoy estabas especialmente deliciosa.
Tu espalda se tensó antes incluso de que yo me moviese.
Sabía que me sentías.
Que intuías mis dedos recorriendo tu columna
como un saludo antiguo
que tu piel trataba de olvidar.

Cuando escuché tu corazón acelerarse,
me acerqué más.
No para tocarte.
No todavía.
Solo para oír cómo tratabas de controlar la respiración
como si eso pudiera engañarme.

No puedes.
Nunca pudiste.

El raspado sobre la madera lo hice yo,
despacio,
alargando cada sonido
para ver cuánto tardabas en asumir
que estabas sola…
pero no sola del todo.

Cuando te asomaste al borde de la cama,
me quedé quieta.
Muy quieta.
Me encanta ese momento.
Ese segundo exacto en el que dudas de tus ojos
y te preguntas si realmente has visto algo
o si tu mente ha comenzado a romperse.

No fue tu mente,
fui yo.

Y cuando tu mirada por fin me encontró,
cuando mis contornos empezaron a definirse,
sentí cómo un latido tuyo se detenía durante un instante.
Ese sonido…
ese quiebre…
es lo más cercano al amor que puedo experimentar.

Cuando susurré
“Te estaba esperando…”
no fue una amenaza.
Fue una verdad.
Una invitación.
Un reencuentro.

Porque tú, Clara,
siempre vuelves a apagar la luz.
Siempre vuelves a dejarme entrar.
Y esta noche,
oh, esta noche…
me diste algo precioso:
tu miedo absoluto.

Ese toque en tu tobillo
fue apenas un aviso,
un roce cariñoso,
la forma en que te digo que ya no necesitas buscarme.
Soy yo quien subirá a buscarte.

Sentí cómo tu piel tembló bajo mi mano.
Sentí el calor que abandonaba tus piernas.
Sentí tu silencio obligado,
tu garganta muda,
tu mente gritando sin poder mover un músculo.

Y mientras la oscuridad trepaba por tu colchón,
mientras tus ojos se llenaban de lágrimas contenidas,
supe que ya era momento.

Ahora que sabes que estoy aquí…
no pienso marcharme.
El miedo que me entregaste esta noche
fue tan…
tan perfecto…
que quiero más.

Y lo tendré.

Porque en el instante en que cierres de nuevo los ojos,
aunque sea para respirar,
yo estaré más cerca.
Un escalón más arriba.
Un susurro más caliente.
Un dedo más firme en tu piel.

La próxima vez que apagues la luz,
no miraré desde abajo.

Subiré.




Comentarios

Entradas populares de este blog

𝗣𝖗𝖊𝖘𝖊𝖓𝖙𝖆𝖈𝖎𝖔́𝖓

🕷️𝑴𝒊𝒄𝒓𝒐𝒓𝒓𝒆𝒍𝒂𝒕𝒐𝒔 -𝟐 🕷️

🕷️𝑴𝒊𝒄𝒓𝒐𝒓𝒓𝒆𝒍𝒂𝒕𝒐𝒔 -𝟏 🕷️