饢 饾懞饾挅饾挃饾挅饾挀饾挀饾拹饾挃 饾拞饾拸 饾拲饾拏 饾拸饾拪饾拞饾拑饾拲饾拏 饢

La noche hab铆a ca铆do como un peso h煤medo sobre la ciudad, y yo avanzaba por la acera sintiendo c贸mo la niebla me rodeaba los tobillos. Las farolas parpadeaban como si tuvieran miedo de encenderse por completo. Cada sombra parec铆a estirarse hacia m铆. Y aunque intent茅 convencerme de que era paranoia, sab铆a que no lo era.

Porque desde hac铆a un rato, alguien me llamaba.

No con palabras claras, no. Era un susurro suave, envolvente, como si alguien soplara mi nombre muy cerca del o铆do. Me gir茅 dos veces, tres quiz谩, pero la calle estaba vac铆a. Solo la niebla. Solo el silencio.

Y aun as铆, la voz segu铆a ah铆.

Mi coraz贸n lat铆a muy r谩pido, y mis pasos se volvieron torpes. No s茅 si por miedo o porque la calle parec铆a alargarse, como si quisiera que tardara m谩s en salir de ella. Sent铆a una presi贸n helada entre los om贸platos, como dedos invisibles gui谩ndome hacia alguna parte.

Y entonces lo vi.

脡l.

Quieto bajo una farola moribunda, con la luz temblando sobre su rostro. No sabr铆a decir si era humano. S茅 que ten铆a ojos, pero no parec铆an mirar: parec铆an devorar. Y su sonrisa… no era una sonrisa, era un colmillo contenido, un filo.

Quise retroceder. Juro que quise. Pero mis piernas dejaron de responder. La garganta se me cerr贸. Y en un pesta帽eo, 茅l ya estaba a mi lado.

No escuch茅 pasos.
No sent铆 aire.
Solo lo tuve encima.

Y entonces el dolor.
Fr铆o.
Profundo.
Los colmillos entrando en mi cuello como agujas heladas, perforando no solo la piel, sino algo m谩s hondo, m谩s 铆ntimo. Intent茅 gritar, pero no sali贸 ni un gemido. La niebla se volvi贸 m谩s espesa alrededor, como si quisiera ocultar lo que estaba pasando.

No s茅 cu谩nto dur贸.
Un segundo.
Un a帽o.
Una eternidad suspendida.

Cuando abr铆 los ojos, 茅l ya no estaba. Ni rastro. Como si hubiera sido un sue帽o. Pero yo sab铆a que no lo era, porque mi cuerpo temblaba, y la noche se hab铆a quedado clavada dentro de m铆.

Camin茅 a casa sin sentir los pies. A cada paso, escuchaba un murmullo detr谩s, suave, casi cari帽oso, pero no humano. Las luces parpadeaban al pasar, y mi sombra… mi sombra no se mov铆a al mismo ritmo. La vi desdoblarse un instante en un escaparate. Perder forma. Recuperarla demasiado r谩pido.

Al llegar, cerr茅 la puerta con fuerza, casi con desesperaci贸n. Pens茅 que dentro estar铆a a salvo. Me equivoqu茅.

El espejo del recibidor fue el primero en traicionarme.

Mis ojos no eran los mismos. Algo oscuro asomaba detr谩s, como si otro par de ojos mirara desde dentro de los m铆os. La respiraci贸n se me volvi贸 irregular, como si no pudiera llenarme del todo. Y justo detr谩s de mi reflejo, la luz cambi贸. Un instante. Solo uno. Pero vi una figura alta inclinada sobre m铆.

Me gir茅.
No hab铆a nadie.
El espejo minti贸.
O tal vez dej贸 de mentir por un segundo.

Intent茅 dormir.
Dios, lo intent茅.
Pero cada vez que cerraba los ojos, sent铆a una mano fr铆a en mi costado, suave, casi tierna. Como si alguien se acomodara a mi lado. Y las sombras del pasillo se estiraban, acerc谩ndose m谩s y m谩s, como si me observasen desde dentro de la pared.

A medianoche, 茅l volvi贸 a hablarme.

Esta vez no desde la calle.
No desde la niebla.

Desde dentro de mi cuarto.
Desde dentro de m铆.

Ya eres m铆a —susurr贸 una voz que era la suya… y la m铆a al mismo tiempo.

No s茅 qu茅 soy ahora.
No s茅 qu茅 parte de m铆 sigue aqu铆, respirando.
Solo s茅 que cuando miro el espejo, la sombra que veo detr谩s sonr铆e antes de que yo lo haga.

Y a veces, cuando la noche est谩 demasiado silenciosa, siento unos colmillos imaginarios acariciar mi cuello… como un recuerdo dulce, como una promesa que avanza despacio por mis venas.

Ya no camino sola.
Nunca m谩s.






Comentarios

Entradas populares de este blog

饾棧饾枟饾枈饾枠饾枈饾枔饾枡饾枂饾枅饾枎饾枖́饾枔

饢 饾懞饾拞饾挃饾拪饾拹́饾拸 饾應饾拞饾挀饾挀饾拏饾拝饾拏 饢