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Nacรญ en Leningrado, en una familia sencilla,
pero no tardรณ en alcanzarme la sombra de la guerra.
Quince aรฑos tenรญa cuando crucรฉ a la aldea de mi abuela en Vรญtebsk,
y el rugido de la invasiรณn nazi me atrapรณ entre lรญneas enemigas,
dejรกndome sin refugio y con el corazรณn inflamado de furia.

Vi la brutalidad, vi cรณmo el miedo devoraba a los que amaba,
y entendรญ que no podรญa mirar hacia otro lado.
Me unรญ a los Jรณvenes Vengadores, al movimiento clandestino del Komsomol,
aprendรญ a moverme entre soldados como sombra,
a observar, a escuchar, a convertir cada gesto de confianza enemiga
en oportunidad para golpear desde dentro.

Distribuรญ propaganda, recogรญ secretos,
destruรญ puentes y sabotรฉe infraestructuras,
centrales elรฉctricas, bombas de agua: cada acciรณn un susurro de rebeliรณn,
cada triunfo pequeรฑo, una chispa que podrรญa incendiar la ocupaciรณn.

Y un dรญa, la cocina se convirtiรณ en mi campo de batalla.
Entre ollas y cuchillos, vertรญ veneno en los platos de los oficiales,
vi el terror recorrer sus cuerpos, sentรญ la justicia en la muerte que ellos no esperaban.
Cuando sospecharon de mรญ, no titubeรฉ: comรญ de la sopa envenenada
para demostrar que nada podรญa doblegarme,
y aunque enfermรฉ gravemente, sobrevivรญ.

Pero la Gestapo me encontrรณ.
Diciembre de 1943, un interrogatorio, torturas y amenazas,
y aun asรญ, mis labios no traicionaron a mis camaradas.
Cuando un oficial bajรณ la guardia, tomรฉ su arma, disparรฉ,
acabรฉ con รฉl y con dos guardias mรกs, intentando escapar.
El bosque me llamรณ, pero la libertad no me alcanzรณ: me recapturaron.

Fui torturada, humillada, y al final, ejecutada por fusilamiento en enero de 1944,
con diecisiete aรฑos aรบn frescos y la valentรญa intacta.
Pero mi historia no terminรณ con mi cuerpo.
Mi nombre vive en susurros, en escuelas, calles y monumentos,
en relatos que enseรฑan que la valentรญa no espera a la adultez,
que incluso los cuerpos mรกs jรณvenes pueden encender la luz
en la noche mรกs negra, y desafiar al monstruo con fuerza y dignidad.

Yo no fui vรญctima.
Fui relรกmpago, fuego y eco de resistencia,
un grito que no se extingue,
una niรฑa que enfrentรณ al miedo y lo venciรณ
con cada acto, con cada respiraciรณn, con cada latido.





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