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Soy Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderรณn,
hija de Guillermo Kahlo y Matilde Calderรณn y Gonzรกlez,
nacรญ un 6 de julio de 1907 en Coyoacรกn,
entre muros azules que guardarรญan mi memoria.
A los seis aรฑos, la polio marcรณ mis piernas
y el mundo me enseรฑรณ que la fragilidad podรญa ser un lienzo.
Luego, el accidente del autobรบs a los dieciocho
rompiรณ huesos, sueรฑos y mi capacidad de ser madre;
treinta operaciones y mรกs de treinta heridas,
cada una un clavo en mi cuerpo, cada una un grito silencioso.
Pintรฉ mi dolor, mis cicatrices, mis sueรฑos,
y en cada autorretrato dije:
“No pinto sueรฑos, pinto mi realidad”.
Mis cuadros mezclan surrealismo, realismo, arte popular,
mi carne y mi espรญritu convertidos en color y trazo.
Amรฉ, sufrรญ, amรฉ otra vez.
Diego Rivera, mi tormenta y mi refugio,
mi cรณmplice y rival, con sus brazos y sus murales,
me enseรฑรณ que la pasiรณn puede ser herida
y que el amor tambiรฉn se pinta en colores intensos.
Me vestรญ de Tehuana, de faldas largas y huipiles bordados,
para celebrar mi mexicanidad y ocultar mi cuerpo roto;
mis corsรฉs, mis rebozos y mis flores
eran sรญmbolos de resistencia, feminidad y orgullo cultural.
Al cortar mi pelo y vestir trajes masculinos
gritรฉ mi rebeliรณn contra los lรญmites y las normas.
Sufrรญ fibromialgia, espina bรญfida, sรญndrome de la cola de caballo,
abortos, gangrena, infecciones y depresiones profundas.
Cada dolor fue un pincel, cada cicatriz un poema,
cada operaciรณn un ensayo de fuerza y supervivencia.
Escribรญ mi diario, cartas que ardรญan con pasiรณn,
dibujos, acuarelas y fotografรญas,
la memoria de quien se negรณ a desaparecer,
la voz de quien transformรณ su vida en arte.
Defendรญ mi identidad mexicana y mis ideas polรญticas,
abracรฉ el comunismo, luchรฉ por la justicia,
y en mis pinturas y mi estilo,
hice un manifiesto de orgullo y resistencia.
La Casa Azul, mi hogar y refugio,
guarda mis objetos, mis vestidos, mis pinceles, mis recuerdos;
es un santuario donde los visitantes pueden ver
el dolor que se convirtiรณ en belleza,
la fragilidad que se volviรณ fuerza,
el cuerpo roto que hablรณ por mรญ.
Hoy sigo aquรญ, entre mis cuadros y mis cartas,
entre el color, el clavo y la flor,
un รญcono de feminismo, arte y libertad,
una voz que no se calla,
un legado que no muere,
porque mi vida fue mi lienzo,
y mi dolor, mi fuerza.


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