Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2025

๐Ÿ•ท️ ๐‘ณ๐’‚ ๐’Ž๐’–๐’̃๐’†๐’„๐’‚ ๐’†๐’”๐’‘๐’†๐’„๐’•๐’“๐’‚๐’ ๐Ÿ•ท️

Imagen
Cuando tenรญa diez aรฑos, la muerte de mi padre dejรณ un vacรญo imposible de llenar. Nadie explicรณ nada; nadie llorรณ conmigo. Solo encontrรฉ un sobre antiguo bajo llave, con un nombre escrito y un aviso: “Si algo me pasa, sigue este camino.” Al principio, no querรญa creerlo. ¿Quรฉ tipo de juego era ese? ¿Acaso mi padre me estaba engaรฑando incluso desde la muerte? Me preguntรฉ si deberรญa dejarlo todo atrรกs y olvidar aquel sobre , pero algo en su letra temblorosa y en la memoria de sus abrazos me decรญa que debรญa seguirlo. La curiosidad me quemaba, pero mรกs fuerte que eso estaba el amor: el deseo de entenderlo, de encontrarlo aunque ya no estuviera. Aรฑos despuรฉs, guiada por aquel mensaje, lleguรฉ a una mansiรณn aislada en la colina. Sus ventanas eran ojos vacรญos, los pasillos respiraban secretos antiguos, y la hiedra susurraba con el viento. Segรบn las notas de mi padre, allรญ guardaban un artefacto muy especial: una muรฑeca espiritual, capaz de revelar secretos que los vivos temรญan pronunciar y de...

✵๐’€๐’, ๐‘จ๐’’๐’–๐’Š๐’๐’†๐’”✵ /๐‹๐ž๐ฒ๐ž๐ง๐๐š๐ฌ, ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฃ๐ž๐ฌ ๐ž ๐‡๐ข๐ฌ๐ญ๐จ๐ซ๐ข๐š ๐ž๐ง ๐๐ซ๐ข๐ฆ๐ž๐ซ๐š ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š/

Imagen
Nacรญ Aquiles, hijo de Peleo y Tetis, y un talรณn olvidado marcรณ mi destino, un punto dรฉbil en mi carne que los dioses observaron con indiferencia y sonrisa. Mi madre me sumergiรณ en el Estigia, buscando invulnerabilidad absoluta, pero me sostuvo del talรณn en su prisa, y ese contacto diminuto se convirtiรณ en mi condena. Un recordatorio constante de mi mortalidad, de que incluso un hรฉroe que desafรญa ejรฉrcitos y monstruos no puede escapar al destino que los dioses marcan. Desde niรฑo sentรญ el fuego de la guerra, aprendรญ con los mirmidones que un guerrero no es solo fuerza, sino astucia, velocidad, valor, y sobre todo, la fidelidad a quienes amas. Allรญ conocรญ a Patroclo, mi compaรฑero, mi confidente, el รบnico capaz de calmar mi furia y de entender mi corazรณn inquieto. Troya ardiรณ por el rapto de Helena, y Paris, su impulsivo prรญncipe, desatรณ el caos. Hรฉctor, noble y valiente, se convirtiรณ en rival digno, pero mรกs allรก de hombres y muros, en los bosques y las costas, los dio...

๐Ÿ•ท️๐‘ช๐’๐’๐’‡๐’†๐’”๐’Š๐’๐’๐’†๐’” ๐’…๐’† ๐’–๐’ ๐’›๐’๐’Ž๐’ƒ๐’Š ๐’„๐’๐’๐’”๐’„๐’Š๐’†๐’๐’•๐’†๐Ÿ•ท️

Imagen
  Recuerdo el dรญa en que todo cambiรณ. El cielo estaba encapotado y las noticias hablaban de un virus extraรฑo que se propagaba demasiado rรกpido. Al principio creรญ que eran exageraciones, historias sensacionalistas. Salรญ a la calle como siempre, buscando algo de comida, caminando entre sombras y gente apresurada. Y entonces lo vi: alguien corrรญa hacia mรญ, con ojos desorbitados y dientes manchados de rojo. Intentรฉ huir, pero fue demasiado tarde. La mordida fue breve, un dolor agudo, y luego… un vacรญo frรญo que se apoderรณ de mi brazo, de mi hombro, de todo mi cuerpo. Al principio, sentรญ nรกuseas, temblor y fiebre. Pero pronto vino algo mรกs aterrador: el hambre. Un hambre que no se parecรญa a nada que hubiera sentido antes, mรกs profundo, mรกs primitivo. Intentรฉ mantenerme humano, intentรฉ gritar, pero el sonido que saliรณ fue un gorgoteo รกspero, un gemido que no reconocรญa como mรญo. Mi cuerpo ya no obedecรญa mi mente. Mis piernas corrรญan hacia la carne, mis brazos buscaban lo prohibido, y yo s...

✵๐’€๐’, ๐‘ณ๐’‚ ๐‘ฉ๐’†๐’๐’๐’‚ ๐‘ซ๐’–๐’“๐’Ž๐’Š๐’†๐’๐’•๐’† ๐’…๐’† ๐‘บ๐’–๐’†๐’„๐’Š๐’‚✵ /๐‹๐ž๐ฒ๐ž๐ง๐๐š๐ฌ, ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฃ๐ž๐ฌ ๐ž ๐‡๐ข๐ฌ๐ญ๐จ๐ซ๐ข๐š ๐ž๐ง ๐๐ซ๐ข๐ฆ๐ž๐ซ๐š ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š/

Imagen
Nacรญ Karolina Olsson en la isla de Oknรถ, rodeada de hermanos y de un mundo que parecรญa eterno. Tenรญa catorce aรฑos cuando un dolor de muelas inesperado me obligรณ a quedarme en la cama, y nadie imaginรณ que aquel malestar, tan trivial, serรญa el inicio de un sueรฑo que durarรญa mรกs de tres dรฉcadas. Durante aรฑos permanecรญ inmรณvil, mi cuerpo detenido en el tiempo, mientras dentro de mรญ la mente seguรญa despierta, consciente de cada sonido, cada luz que atravesaba la ventana, cada mano que me ofrecรญa leche azucarada. Llorรฉ cuando uno de mis hermanos muriรณ, sin poder consolarlo ni recibir consuelo, porque el mundo continuaba sin mรญ, y yo estaba atrapada en un tiempo que no era mรญo. Los mรฉdicos no entendรญan lo que me ocurrรญa. Algunos creรญan que era parรกlisis, otros que era demencia, y otros simplemente que necesitaba un milagro. Me trasladaron a Oskarshamn para un tratamiento con electroshock que no dio resultados, y volvรญ a casa, mientras la vida continuaba para todos, y yo seg...

๐Ÿ•ท️๐‘ด๐’Š๐’„๐’“๐’๐’“๐’“๐’†๐’๐’‚๐’•๐’๐’” -๐Ÿ ๐Ÿ•ท️

Imagen
๐Ÿ•ท️ ๐‘ฌ๐’ ๐’‹๐’–๐’Š๐’„๐’Š๐’ ๐’…๐’†๐’ ๐’‰๐’‚๐’Ž๐’ƒ๐’“๐’† ๐Ÿ•ท️ Robamos pan, apenas migas, temblando como criaturas que ya no recuerdan el calor. Su mano me rozรณ, suya, la de mi esposa, y por un instante sentรญ que aรบn quedaba mundo. Pero entonces el cielo se abriรณ en un crujido, como si alguien partiese la realidad con las uรฑas. Y esa voz— esa condena antigua, esa sentencia que sabe a barro y costillas— cayรณ sobre nosotros: “Adรกn… ¿Quรฉ habรฉis hecho?” Y comprendรญ que incluso el hambre era mรกs misericordiosa que nuestro creador. ๐Ÿ•ท️ ๐‘บ๐’๐’Ž๐’ƒ๐’“๐’‚๐’” ๐’†๐’ ๐’†๐’ ๐’ƒ๐’๐’”๐’’๐’–๐’† ๐Ÿ•ท️ La gente del pueblo dice que hay un monstruo en el bosque. Yo vivo aquรญ solo y todavรญa no he visto nada. Ni rugidos, ni ojos brillantes, ni nada que dรฉ miedo… solo yo y mis caminatas ridรญculas entre los รกrboles. A veces, cuando me acerco al rรญo, veo un destello de rosa en el agua. Un reflejo torpe, que bebe como yo, que se mira a sรญ mismo como si no supiera que existe. Y me quedo allรญ un instante, sonriendo, po...

✵๐’€๐’, ๐‘ณ๐’‚ ๐‘ช๐’‚๐’•๐’“๐’Š๐’๐’‚✵ /๐‹๐ž๐ฒ๐ž๐ง๐๐š๐ฌ, ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฃ๐ž๐ฌ ๐ž ๐‡๐ข๐ฌ๐ญ๐จ๐ซ๐ข๐š ๐ž๐ง ๐๐ซ๐ข๐ฆ๐ž๐ซ๐š ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š/

Imagen
  Fui dibujada primero en papel, trazo de burla, filo de tinta, nacida del pulso inquieto de un hombre que sabรญa demasiado sobre las mรกscaras que usamos para negar de dรณnde venimos. Josรฉ Guadalupe Posada me llamรณ Garbancera, y en 1873 me dio sonrisa de hueso y un sombrero vacรญo de elegancia, para apuntar con ironรญa a quienes renunciaban a sus raรญces mientras presumรญan una piel prestada. Yo era espejo y aguijรณn; satira que mordรญa suave a la รฉlite que jugaba a ser europea sin escuchar el latido indรญgena que aรบn les recorrรญa la sangre. Pero no me quedรฉ ahรญ. A veces las imรกgenes saben esperar su momento para renacer. Dรฉcadas despuรฉs, Diego Rivera me tomรณ de la mano —esquelรฉtica, sรญ, pero firme— y me llevรณ a pasear por su mural Sueรฑo de una tarde dominical en la Alameda Central . Fue รฉl quien me llamรณ Catrina, la versiรณn femenina del “catrรญn” presumido, y me vistiรณ con un atuendo completo, elegante, irรณnico, dรกndome el cuerpo que Posada nunca me dibujรณ y el...

๐Ÿ•ท️๐‘บ๐’†๐’”๐’Š๐’́๐’ ๐‘ช๐’†๐’“๐’“๐’‚๐’…๐’‚๐Ÿ•ท️

Imagen
Al principio no parecรญa nada. Un simple “hola”. De esos saludos que te cruzas cada dรญa en redes, anodinos, inofensivos. Intercambiamos dos o tres frases tontas, comentarios sobre fotos, chistes flojos… lo tรญpico. Pero รฉl estaba siempre . A cualquier hora. Como si vigilara el momento exacto en el que yo me conectaba. Parecรญa simpรกtico. Amable. Demasiado atento. Hasta que un dรญa, sin que viniera a cuento, me pidiรณ una foto sexy. Asรญ, como si yo fuese una ficha mรกs en su catรกlogo privado. Le dejรฉ claro que conmigo esas cosas no iban. Pero รฉl no desapareciรณ: cambiรณ. Sus mensajes se volvieron mรกs turbios, mรกs invasivos, mรกs valientes. Y cuando lo bloqueรฉ, no fue un adiรณs: fue el comienzo. Porque volviรณ. Con otro nombre. Otra foto. Otra excusa. Siempre con ese tono entre amable y afilado que no necesitaba presentaciรณn. Era รฉl. Lo sabรญa por cรณmo escribรญa, por lo que insinuaba, por cรณmo parecรญa recordar detalles que yo no habรญa vuelto a mencionar. Y no paraba. Cada dรญa surgรญa...

✵๐’€๐’, ๐’๐’Š๐’๐’‚๐’Š๐’…๐’‚ ๐‘ท๐’๐’“๐’•๐’๐’๐’—๐’‚✵ /๐‹๐ž๐ฒ๐ž๐ง๐๐š๐ฌ, ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฃ๐ž๐ฌ ๐ž ๐‡๐ข๐ฌ๐ญ๐จ๐ซ๐ข๐š ๐ž๐ง ๐๐ซ๐ข๐ฆ๐ž๐ซ๐š ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š/

Imagen
Nacรญ en Leningrado, en una familia sencilla, pero no tardรณ en alcanzarme la sombra de la guerra. Quince aรฑos tenรญa cuando crucรฉ a la aldea de mi abuela en Vรญtebsk, y el rugido de la invasiรณn nazi me atrapรณ entre lรญneas enemigas, dejรกndome sin refugio y con el corazรณn inflamado de furia. Vi la brutalidad, vi cรณmo el miedo devoraba a los que amaba, y entendรญ que no podรญa mirar hacia otro lado. Me unรญ a los Jรณvenes Vengadores, al movimiento clandestino del Komsomol, aprendรญ a moverme entre soldados como sombra, a observar, a escuchar, a convertir cada gesto de confianza enemiga en oportunidad para golpear desde dentro. Distribuรญ propaganda, recogรญ secretos, destruรญ puentes y sabotรฉe infraestructuras, centrales elรฉctricas, bombas de agua: cada acciรณn un susurro de rebeliรณn, cada triunfo pequeรฑo, una chispa que podrรญa incendiar la ocupaciรณn. Y un dรญa, la cocina se convirtiรณ en mi campo de batalla. Entre ollas y cuchillos, vertรญ veneno en los platos de los oficiales, vi el terr...

๐Ÿ•ท️ ๐‘ฌ๐’ ๐‘ฎ๐’–๐’“๐’–́ ๐’’๐’–๐’† ๐‘น๐’†๐’„๐’๐’๐’†๐’„๐’•๐’‚ ๐‘จ๐’๐’Ž๐’‚๐’” ๐Ÿ•ท️

Imagen
En aquel pequeรฑo pueblo donde las noticias llegaban tarde y el miedo temprano, apareciรณ Silas Blackwood, gurรบ de renombre televisivo, con su sonrisa entrenada y un libro que prometรญa abrir la mente… aunque tambiรฉn abrรญa puertas que no se cerraban. El centro comunitario olรญa a incienso barato, madera vieja y algo mรกs pesado: curiosidad contenida, ansiedad latente y la sensaciรณn de que algo no estaba bien. Las luces parpadeaban como dudando de iluminar aquel lugar. La gente se sentaba en cรญrculo, ojos fijos, cuerpos tensos, esperando milagros que no todos saldrรญan a contar. Entre ellos estaba Daniel, en la รบltima fila, con el corazรณn latiendo como un tambor. Su esposa, Sarah, habรญa desaparecido tras una reuniรณn de Blackwood. La policรญa lo ignorรณ, los vecinos se burlaron, pero รฉl sabรญa la verdad: el gurรบ no solo jugaba con mentes… recolectaba almas. Desde la desapariciรณn de Sarah, Daniel se convirtiรณ en un perseguidor silencioso. Pueblo tras pueblo, ciudad tras ciudad, seguรญa a Blackwo...

✵๐’€๐’, ๐‘ช๐’‚๐’๐’…๐’š๐’Ž๐’‚๐’✵ /๐‹๐ž๐ฒ๐ž๐ง๐๐š๐ฌ, ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฃ๐ž๐ฌ ๐ž ๐‡๐ข๐ฌ๐ญ๐จ๐ซ๐ข๐š ๐ž๐ง ๐๐ซ๐ข๐ฆ๐ž๐ซ๐š ๐๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š/

Imagen
Fui hombre, antes del susurro. Antes del zumbido, antes del miedo. Pintaba rostros con ternura y luz, pintaba el suyo, prohibido y eterno. Yo era un artista negro, y ella era blanca. Nos amamos en un mundo que no entendรญa que el amor no conoce colores. Me asesinaron brutalmente a finales del siglo XIX en Chicago, me persiguieron como a un pecado, como a un acto de desafรญo a su odio y prejuicio. Me cortaron la mano con la que habรญa rozado su rostro, me untaron la piel con miel, y llegaron las abejas, un enjambre de dolor que me vistiรณ de muerte. Yo gritaba su nombre, mientras el cielo miraba en silencio. No morรญ. El amor no muere: se pudre. Se vuelve sombra, reflejo, nombre que no debe pronunciarse. Asรญ nacรญ otra vez: garfio en la carne, miel en el alma, venganza en el aire. Cuando me invocan cinco veces, no vengo por placer. Vengo porque me llaman las voces del espejo, porque alguien necesita recordar que el odio tambiรฉn deja herencia. Ese acto de amor prohibi...

๐Ÿ•ท️๐‘ต๐’–๐’๐’„๐’‚ ๐’‚๐’‘๐’‚๐’ˆ๐’–๐’†๐’” ๐’๐’‚ ๐’๐’–๐’›๐Ÿ•ท️

Imagen
Perdรญ a mi marido y a mi hija en un instante que todavรญa me quema los recuerdos. Cuando el dolor parecรญa no ceder, busquรฉ un refugio lejos del mundo y alquilรฉ una cabaรฑa aislada en el bosque, esperando reconstruirme aunque solo fuera un poco, aunque solo fuera para dormir sin miedo. Los primeros dรญas fueron silenciosos y tranquilos. Caminaba entre senderos polvorientos, escuchando el crujido de hojas secas y el canto lejano de algรบn pรกjaro. El aire olรญa a tierra hรบmeda y madera vieja; cada respiraciรณn era un recordatorio de que estaba viva, pero sola. Cada noche me dormรญa con la ventana entreabierta, la luz tenue del atardecer filtrรกndose entre los รกrboles. La paz era frรกgil, pero estaba agradecida. Hasta que un objeto me detuvo: medio enterrado entre raรญces hรบmedas, algo sobresalรญa del suelo. Me agachรฉ, palpando la tierra frรญa, y lo saquรฉ con cuidado. Era un relicario de metal oscuro, pequeรฑo pero sรณlido, con sรญmbolos que no reconocรญa. Lo llevรฉ a la cabaรฑa y lo limpiรฉ lentament...